Hasta ahora, he utilizado en estas primeras entradas imágenes de esfinges con diversa procedencia.

La esfinge es un ser mitológico. “Para la mayoría de los escritores de la antigüedad, la Esfinge era única y de ascendencia divina” según la Wikipedia. En el antiguo Egipto se representaba como un león recostado con cabeza humana y en la Grecia clásica tenía rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave.

En cada una tuvo diferentes significados y matices. Para la cultura egipcia fue un símbolo regio, combinando las cualidades propias del león y un carácter de permanencia conectado con la vida después de la muerte; por eso puede encontrarse en ciertas tumbas. También ciertos dioses se representaron como esfinges.

Sin embargo, en Grecia se la consideraba con temor como algo maligno y de mal agüero. Posteriormente fue reutilizada en el arte de Europa como elemento decorativo en jardines y palacios.

La alusión a la esfinge en este blog es únicamente metafórica, ajena a esos significados. Cada persona puede tener su interpretación propia.

Relacionando el mundo clásico y la sistémica, Hellinger afirma que la existencia del coro en las obras escénicas griegas alude a la Conciencia; uno de los principios ya reseñados. La conciencia del sistema interviene en el desarrollo de la trama argumental.

También hace repetidamente alusión al personaje del héroe en las tragedias, un posterior que quiere resolver los asuntos pendientes de alguno de sus progenitores o antepasados e  inexorablemente fracasa. Por ejemplo el que quiere vengar a su Padre.

Desde la visión sistémica hay una explicación: la existencia de un nuevo principio de la vida que es el Orden. Hay dos aspectos dentro del mismo, uno de ellos es el de la Antigüedad: “el que llega primero tiene cierta primacía sobre el que llega después”. Se muestra en aspectos cotidianos de la vida, por ejemplo en la disposición de un podio en un evento deportivo. En la familia los Padres son los grandes pues llegan antes que los hijos, más pequeños. Algo tan obvio y que tantas veces olvidamos.

El otro es el de la Jerarquía: “el que cumple una función más relevante en el sistema posee un rango mayor del que cumple una función menos importante”. Un director tiene más jerarquía  que un profesor en una institución educativa: su función es de mayor responsabilidad y por ello tiene una posición y unas atribuciones igualmente superiores en el funcionamiento de esa institución.

Por la naturaleza dual del principio del Orden, se pueden llegar a generar situaciones conflictivas en los sistemas. Particularmente en los organizacionales. Un ejemplo de situación difícil es la llegada de un nuevo director a un Centro, sobre todo si no formaba parte del claustro.

“Por favor” es la palabra que puede ayudarnos a ubicarnos cuando llegamos después o el rango de nuestra función es menor.

Estos principios rigen los sistemas humanos como las leyes de la física el universo y del mismo modo, no podemos sustraernos a ellos aunque los desconcozcamos. Cuando se contravienen se generan consecuencias no deseadas. En ningún caso aluden a que alguien sea más o mejor que otro en tanto que persona. Son genéricos y no personales.

Finalmente, una vez introducido el motivo de la esfinge, esta será la última entrada con una de sus imágenes.

 

(Crédito imagen: De taken by Ricardo André Frantz (User:Tetraktys), 2006, CC BY-SA 3.0)