Este es el último de los Principios Básicos de la Vida. De todos ellos el de mayor uso en nuestro día a día y también el más complejo, al ser un principio dinámico. Al estar en constante movimiento requiere cierta afinación y más entrenamiento para aplicarlo.

Bert indica que primero necesitamos tomar. Si no tenemos, ¿qué podemos dar? Es curioso cómo la sistémica antepone el tomar, cuando en lo cotidiano se nos indica que antes es dar; obviamente debido a nuestro contexto y a nuestra historia.

¿De quién tomamos entonces? En primer lugar tomamos la vida de nuestros Padres. En el Enfoque Helligeriano resolver amorosamente la relación con nuestra Madre y con nuestro Padre es esencial. Siempre es posible una solución amorosa, así como haya sido nuestra historia. Integrar con gratitud y respeto todo lo que viene de nuestra Madre y de nuestro Padre nos nutre profundamente y nos fortalece, habilitándonos para la vida.

¿Conocen el relato de una persona que se creía muy pobre? Vivía en la calle y únicamente tenía un abrigo, que guardaba un diamante escondido dentro sin saberlo. Todos nosotros poseemos el mayor de los tesoros; tenemos no uno, sino dos diamantes: nuestra Mamá y nuestro Papá.

Algunas veces no nos lo parece pues en cierto modo se encuentran, como en el relato, escondidos. La primera relación de tomar y dar es con nuestros progenitores, en ella nos dan todo y únicamente necesitamos tomarlo. Ese es el reto.

En el aula existe un cierto paralelismo, con matices: el Maestro da y los Alumnos reciben. Me gusta la palabra Maestro y la utilizo de manera inclusiva aludiendo a todos los Docentes desde las Educadoras Infatiles, a las que admiro tanto, hasta los Profesores de Secundaria o Universitarios.

La necesidad de compensación que todos sentimos, de un modo u otro modo, resulta el motor de este principio. Hellinger fundamenta buena parte de su enfoque en esta necesidad innata en los seres humanos.

Sin embargo hay situaciones imposibles de compensar, ¿alguién puede devolver su vida o su material genético a sus Padres? Este recibir original únicamente “se puede devolver” a terceros, cuando nosotros nos convertimos en Madres o Padres de nuestros hijos. Incluso, cuando no se tienen, puede lograrse con las diversas maneras de cuidar la vida; por ejemplo como docentes. Ese sí es un gran servicio.

Del mismo modo, los Alumnos no pueden devolver a sus Maestros lo recibido. En este caso su compensación es la retribución económica, generalmente, o de otro tipo que recibe del Centro, Institución o Comunidad para la que trabaja.

Cuando nos resulta imposible devolver, la palabra que ayuda es “gracias”. Puede servir el ejemplo de un tutor u orientadora de un Centro Educativo si realizan eficientemente su labor con Alumnos o Padres y se obtiene un resultado muy favorable, o cuando un compañero nos hace un gran favor; podemos equilibrar diciendo simplemente: “gracias”. Siempre que esa gratitud sea sincera y trascienda la formalidad.

Este principio me encanta. Parafraseando a Bert puede hablarse de un “equilibrar grande”  y de un “equilibar pequeño”. Hemos indicado ejemplos de ambos. Su aplicación requiere cierta práctica. Para lograr una mejor comprensión, seguimos desarrollándolo en sucesivas entradas.