“Desde la Pedagogía Sistémica, las Familias y los Padres son los primeros en el Sistema Educativo”.

Es posible afirmar que, en general, la Escuela apenas ve a las Familias y que éstas han estado excluidas o no se les ha dado su lugar. Por desconocimiento tal vez y, en buena medida, porque desde la mirada lineal tradicional solo se ha considerado importante la disponibilidad y el trabajo del alumno para el aprendizaje y la función del profesor o docente para facilitarlo.

Sin embargo, esto genera mucha frustración y malestar entre los Padres de nuestros alumnos. También en los que somos Madres y Padres de alumnos.

En pleno siglo XXI en el que los paradigmas relativista y cuántico ya son centenarios, resulta ciertamente desfasado mantener la mirada lineal causa-efecto heredera del pensamiento de Newton y tan extendida en Educación.

En el libro Sintonizando las Miradas Angélica Olvera dedica uno de sus capítulos a la introducción de los paradigmas científicos del siglo XX y su mirada en la Educación. Si a ellos les sumamos el pensamiento de Bert Hellinger y el concepto esencial de Inteligencia Transgeneracional, podemos comenzar a ver el Sistema Educativo como un todo.

Los Principios de la Vida, introducidos en las primeras entradas del blog, actúan de manera conjunta; esto es muy relevante. En el caso con las Familias, actúa el de la Pertenencia y su alteración que es la exclusión; el del Orden, aplicado genéricamente a la Educación, en el que los Padres son los destinatarios del trabajo de los docentes a través de sus hijos; y el de la Conciencia, del grupo o campo, en el cual la información antigua existente dificulta o ralentiza la solución.

Hellinger descubre que existen diferentes conciencias y muchas de estas se encuentran simultáneamente en una Institución Educativa. ¿Podemos dimensionarlo? La Conciencia está íntimamente relacionada con la información existente en un campo específico: un Aula, un Centro Educativo, una Ciudad, una Comunidad o un Estado.

Recientemente, en una de nuestras ceremonias de graduación, hablaba a las Madres y Padres de nuestros maravillosos alumnos que: las Familias y los Padres son los primeros en el Sistema Educativo. Llega el momento de resolver favorablemente la situación de exclusión en la que se encuentran. ¿Por qué es tan importante?

Angélica Olvera habla de la existencia de “candados de aprendizaje”. Nuestros alumnos, nuestros hijos también, se encuentran inconscientemente involucrados en asuntos no resueltos de sus contextos familiares de origen. Esto provoca dificultades y pueden llegar a convertirse en verdaderos candados, que obstaculizan e impiden el proceso de adquisición de los conocimientos y competencias necesarios.

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Candados en Salzburgo

Para “abrirlos” es necesario un trabajo sistémico amoroso de integración y reconciliación, individualizado con las historias de sus propias Familias. Desde lo pedagógico en las Escuelas; realizado en tutorías, orientación, etc.  Y en casos puntuales, cuando sea necesario, incluir una intervención terapéutica esencial: externa y complementaria.

Solo entonces podrán encontrarse plenamente disponibles para aprender. Cuando esto suceda, aún será necesario un apoyo específico que les permita actualizarse curricularmente; aunque resuelto el trasfondo, se logra más rápidamente. Este proceso favorece a todos los Docentes y a sus Centros.

En el día a día del Pedagogo Sistémico, se demuestra cómo los Principios Básicos que fundamentan la PS aplicados en el aula, pueden generar soluciones a los retos del siglo XXI y ofrecer alternativas confiables a las Familias para que puedan transformarse inclusivamente los Campos Educativos.

Ofreciéndoles el protagonismo necesario, pues su colaboración resulta imprescindible y con la Escuela al servicio; para completar desde una nueva dimensión el proceso de enseñanza+aprendizaje en este siglo XXI.