En la Pedagogía Sistémica estamos generalmente centrados en:

1. Observar los fenómenos que se producen en los Centros Educativos. En sus diversos ámbitos: las relaciones con los equipos directivos, entre los docentes y con los alumnos en las aulas.

El reto es que sigan los Principios Básicos de la Vida hellingerianos. Cuando esto sucede, estas relaciones e interacciones son armoniosas y generan bienestar. Esta es una de las competencias del Pedagogo Sistémico.

2. Entender cómo las dinámicas familiares inconscientes de los alumnos se encuentran directamente relacionadas con su disponibilidad para el aprendizaje y su rendimiento académico; ya mencionamos la existencia de “candados”: generales o específicos según los casos.

También condicionan sus actitudes y comportamientos con los  compañeros, dentro y fuera de las clases, y con los diversos profesores. Por ejemplo, los alumnos de algunas culturas y minorías étnicas se comportan de modo diferente según tengan un profesor o una profesora en su aula. Y nunca es personal, sólo existen condicionamientos transgeneracionales relacionados con la “buena conciencia”.

Esto me permite introducir uno de mis últimos descubrimientos: según sea el campo de una institución específica, existirán unas necesidades y dinámicas colectivas generadas por la gran suma de situaciones particulares de sus miembros. No sabría cómo nombrarlo, quizá: Inteligencia Transgeneracional Grupal.

“La vida nos muestra el fenómeno y, solo a veces, nos regala una explicación”.  Bert Hellinger.

En este nivel hay una parte organizacional  conocida y evidente. En las Instituciones Educativas existe una “cultura de centro”, particular para cada una de ellas; por ejemplo al seguir una determinada pedagogía como Waldorf o Montessori, o por motivos confesionales. También por otras circunstancias: su naturaleza fundacional o su característica organizacional, un ejemplos serían los Colegios gestionados por cooperativas de Padres.

Sin embargo, en cada Centro se muestran además otros aspectos subyacentes, más sutiles e imperceptibles. Algunos ejemplos:

En la Escuela a la que asiste nuestro hijo, al menos para los docentes que conocemos, las Familias están por incluir.

“La Paz comienza en el corazón de las mujeres”.  Bert Hellinger

En un Centro específico de Educación Especial, el sistema se encuentra particularmente “presurizado”; tanto que genera situaciones de tensión que cargan a toda la Comunidad Educativa. Desde la Pedagogía Sistémica, se necesitaría trabajar colectivamente la resolución de conflictos o la Paz, y generar espacios de encuentro y diversión.

En otra Escuela Infantil, con un claustro y unas familias mayoritariamente “noventeras” (según Angélica Olvera, noventeros son aquellos que cumplieron quince años entre 1990 y 1999), se generan situaciones que muestran la necesidad de trabajar amorosamente el encuentro y la conciliación de género.

Aquí llegamos a uno de los aspectos socialmente más relevantes y de necesaria solución en nuestro momento, pues afecta a muchas Familias, alumnos y Docentes; por supuesto en diferentes grados. Especialmente importante resulta en las relaciones de pareja.

De nuevo he podido atisbar cómo la unión de idénticas dinámicas sistémicas familiares, genera una dinámica colectiva.  En el caso de género: “el enredo de algunas mujeres y hombres actuales con los hombres y mujeres, mayoritariamente de su mismo sistema y de generaciones anteriores, que tuvieron relaciones difíciles”, muchas veces procedente de dos o más generaciones atrás. Esta información se fija en el campo del sistema, que la reproduce generando “fractales sistémicos”.

Esto nos toca a muchos de nosotros y también, como era de esperar, se muestra en nuestras Escuelas. Desde la Pedagogía Sistémica siempre miramos a la solución, así es posible elaborar proyectos trasversales de Conciliación y Encuentro de Género.

 

(Crédito de la imagen: http://hondurasprogresa.com)