“Una flor caída
Regresa volando a su rama.
¡Una mariposa!”.

Moritake.

(Haiku del libro La Luna en los Pinos)

Si nos hablaran de la existencia de un campo universal, invisible a los sentidos y que permea todo el universo pensaríamos que es ciencia-ficción. Sin embargo, existe en realidad, se llama “Campo de Higgs” y es parte de la Física Cuántica más avanzada. Según el modelo estándar de la materia, las partículas subatómicas elementales interactúan con él y, de este modo, se cargan de masa.

En 2013, se concedió por ello el premio Nobel a los físicos Peter Higgs y François Englert. Una vez que el laboratorio CERN, confirmó la existencia de la partícula esencial en esa arquitectura llamada “Bosón de Higgs“, también conocida como “partícula de Dios”.

higgs-event
By Lucas Taylor / CERN  [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

“Los campos (relativistas) pueden propagar energía e información de un lugar a otro”.  Wikipedia

Cuando hablamos de Pedagogía Sistémica, generalmente, nos cuesta comprender sus posibilidades y verdadero alcance; porque, hasta la fecha, en la Escuela hemos reparado principalmente en la parte cognitiva y, muy poco, en la emocional o inconsciente personal.

La resignificación y popularización de “lo inconsciente” fue una de las grandes aportaciones de S. Freud. Posteriormente G. Jung desarrolla este conocimiento y habla del inconsciente colectivo universal. En algún lugar intermedio entre el individuo y la especie, como inconsciente colectivo grupal, se encuentra el que podíamos llamar “Campo de Hellinger“. Que, de hecho, son innumerables campos; tantos como sistemas humanos se puedan considerar.

Bert lo denomina poéticamente Alma y habla repetidamente del Alma del Sistema, aclara:

“No es que cada uno de nosotros tengamos un alma, sino que todos nosotros pertenecemos a un alma más grande. Cuando lo comprendemos nos volvemos serenos, el corazón se abre de par en par”.

La profundidad y el alcance de sus palabras nos permite atisbar esa dimensión desconocida y, simultáneamente, familiar. Esta es una de sus aportaciones verdaderamente significativas. Se alcanza sintonizando lo que en cada momento se muestra: el fenómeno.

Es posible afirmar que: “todo lo que somos como seres humanos y los sistemas familiares y organizaciones que generamos, aún sin que seamos plenamente conscientes de ello, tienen su origen y sostén en este Campo”. Esto puede resultar sorprendente para muchos, particularmente en nuestras Escuelas.

Reconocer la dimensión descubierta por Hellinger e integrarla en la Educación.

La semana pasada tuve el privilegio de asistir a una reunión de Padres de la tutoría de primero de la ESO que tengo asignada este curso escolar. Les comuniqué a las Familias la información acerca del IES. Lo más significativo sucedió cuando les compartí que para mí Ellas son lo más importante en la Educación: “los usuarios finales del servicio educativo”.

Además, me ponía enteramente a su disposición y les pedía, por favor, su apoyo para generar entre todos el mejor clima en el aula con sus hijos. Seguro de que su permiso, impactará positivamente y permitirá generar un mayor y mejor aprendizaje para ellos; propiciando unos resultados académicos más satisfactorios.

Su respuesta me quedó impresionado, por primera vez en mis 24 años de ejercicio profesional como docente en Secundaria sentí una conexión especial y que estábamos verdaderamente generando un impacto en el Campo de ese grupo. Además hicieron propuestas tan innovadoras, para secundaria, como razonables: una reunión conjunta de los Padres y los Docente de sus hijos disponibles, otras reuniones grupales periódicas con el tutor, etc.

Les compartí que necesitaba pedir la autorización a la Dirección del Centro y el Equipo Directivo y, si lo concedían, me pondría en contacto con los profesores (que por supuesto no estaban obligados a asistir).

De repente, ¡pude experimentar la Pedagogía Sistémica en vivo y a todo color!

Cuando llegué a clase el día después, el primer comentario de mis alumnos fue: “le has caído muy bien a mi Madre”. Aún está por determinar el efecto que esto genere en el grupo de alumnos y si hay un cambio favorable de actitud con sus docentes, lo más importante es que abre una puerta a una transformación.

Recientemente una Educadora Infantil y Pedagoga Sistémica nos compartía cómo, tras varias semanas de curso, el día después de su reunión de Padres ¡los alumnos de su aula habían dejado de llorar! A través del encuentro, se generó la confianza y los sistemas se habían relajado.

Estar al servicio de las Familias como tutor de sus hijos y hacer de puente para atender sus necesidades, es una oportunidad extraordinaria y aligera mi desempeño docente. Quiero expresar mi gratitud a todas las que asistieron y también a las que, por uno u otro motivo, no les fue posible y también estaban incluidas.

Se requiere cultivar permanentemente la Alianza entre la Familia de la Escuela en cada una de las Comunidades Educativas, en todas sus aulas, contactar con este Campo y aplicar los Principios Básicos de la Vida, en el día a día, para potenciar los procesos de enseñanza aprendizaje generando mayores resultados académicos y el bienestar en todos en la Comunidad. Este es el propósito de la Pedagogía Sistémica.